lunes, 15 de enero de 2007

Tema Jose Ramirez

La globalización, las nuevas tecnologías, la emigración, la movilidad y la formación continua marcarán el sistema educativo


La palanca de los monumentales cambios que le esperan a la educación en el siglo XXI, unas transformaciones cuyo alcance apenas puede ser divisado, tendrá tres grandes puntos de apoyo: las múltiples aplicaciones de las nuevas tecnologías que empiezan a introducirse en las aulas, la ruptura de las fronteras culturales y lingüísticas, y las variadas posibilidades de movilidad real y virtual de los estudiantes. A ello se añade la globalización y un sustancial cambio del entorno educativo y de las etapas y edades del aprendizaje, que se convertirá definitivamente en continuo.

El sencillo, barato y multitudinario acceso a la información a través de Internet será determinante y obligará en breve a cambiar el concepto de escuela y de universidad. Será una heterogénea escuela de ciudadanía, y los debates sobre cada uno de los aspectos que cambiarán empezarán a multiplicarse en breve. Educadores e historiadores de la educación esbozan el siguiente panorama:

Contenidos. La escuela se acercará al mundo laboral, los contenidos serán más prácticos e interrelacionados, y en ocasiones serán impartidos por profesionales externos. Primará el conocimiento sobre la información y cobrarán relevancia la creatividad, la interpretación de la información; la capacidad de trabajo en grupo, de acuerdo y cooperación, y la tolerancia, siempre en convivencia con las habilidades clásicas. Las técnicas de mera reproducción mecánica de conceptos irán perdiendo importancia.

El catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Barcelona César Coll, uno de los padres de la LOGSE, considera que el acceso libre a los conocimientos a través de las nuevas tecnologías interferirá en la actual organización secuencial de los conocimientos en la que se basan los cursos escolares. El problema será cómo lograr que los alumnos se construyan "coordenadas coherentes de conocimientos". Esta situación provocará una revolución en las teorías de la psicología del aprendizaje.

· Profesores. Los profesores dejarán de lado su faceta de "transmisores de conocimiento" para cumplir el papel de "conductores de alumnos": les enseñarán a seleccionar los contenidos relevantes del puro relleno, a asimilarlos, a interrelacionarlos y a ponerlos en práctica. Esto hará que se coticen las habilidades cognitivas más refinadas y más parecidas a las que se necesitan fuera del mundo educativo. Se evaluará la capacidad expresiva, de análisis y de síntesis, así como de selección e interpretación de los contenidos para responder a cuestiones concretas. Hará falta al menos una generación de profesores (entre 20 y 30 años) para adaptarse a todos los cambios.

El catedrático de Educación Comparada de la UNED José Luis García Garrido, que en 1997-98 dirigió el informe del Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE) sobre la secundaria, considera que habrá menos terremotos entre los profesores de los que se suele vaticinar, porque su función seguirá siendo provocar el aprendizaje y ser grandes comunicadores y conocedores de la materia para poder conducir el aprendizaje de sus alumnos. Este profesor insiste en que la clave de la labor docente seguirá estando en el ejemplo personal, porque "los niños aprenden por los ojos".

El secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO, Fernando Lezcano, destaca que el profesor tendrá que cambiar bastante para convertirse en guía del aprendizaje y habrá que poner en marcha iniciativas políticas de educación de profesores y de formación continua en conocimientos, metodologías y recursos didácticos, además de redefinir la formación inicial del profesorado.

· Materiales. El peso de las mochilas escolares se aligerará al sustituir libros por disquetes, y diccionarios y por CD-ROM. Los profesores proyectarán imágenes almacenadas en su ordenador en grandes pantallas, en las que, además de exponer los temas, corregirán los trabajos de cada alumno.

La videoconferencia permitirá que estudiantes de secundaria y universitarios asistan a charlas y exposiciones de cualquier parte del mundo sin moverse de la sala, o que intercambien experiencias y dialoguen en tiempo real con alumnos de otros países.

· Pedagogía. La sociedad digital y su efecto en la vida cotidiana dará un vuelco a la pedagogía. La informática hará posible una enseñanza individualizada, pero reforzada con trabajos en grupo. Se hará hincapié en la selección de información y la articulación de una manera de pensar que sirva al alumno dentro y fuera de la escuela.

Se dará una dualidad básica, según el profesor de Didáctica y Organización Escolar de la UNED Juan Manuel Moreno: el equilibrio entre innovación y tradición. Las nuevas tecnologías tendrán también el efecto de reforzar la tradición porque resulta imprescindible la competencia en lectura y escritura de al menos dos idiomas para desenvolverse en el entorno telemático.

· Centros. Nacerá una nueva concepción de la escuela, más abierta, disponible más horas, en la que participarán los agentes sociales y en la que, sin menoscabo del papel de los profesores, también colaborarán profesionales, padres, ayuntamientos y organizaciones ciudadanas.
García Garrido insiste en este aspecto: dado que el principal factor de una escuela de calidad es el ambiente sociocultural de las familias, si no hay una participación de la ciudadanía, la escuela no podrá alcanzar por sí sola la excelencia.

El catedrático de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad Pompeu Fabra Francesc Pedró añade que se recuperará en los centros el concepto de la educación para la ciudadanía.

El modelo de sociedad heterogénea hará necesario mantener un sistema público de calidad y tenderá a diluirse la contradicción entre escuela pública y privada. La descentralización y la autonomía de cada centro será cada vez más acusada, como resalta César Coll. Se tenderá a transferir más competencias de planificación y gestión a las administraciones locales y se evaluará la calidad de cada centro público basándose en su proyecto educativo propio. Los gobiernos autonómos y municipales garantizarán sus subvenciones y realizarán evaluaciones de los proyectos.

Francesc Pedró opina que se les dotará de medios de acuerdo con la calidad y complejidad de los proyecto educativos, no según la cantidad de alumnos que tengan, como se hace ahora. Habrá variados modelos de calidad, primará la capacidad de los centros para abrirse al mundo exterior y los habrá volcados en los aspectos sociales, mientras que otros buscarán la excelencia académica.

· Alumnos. El aumento de los alumnos procedentes de distintas culturas, la multiculturalidad de las aulas del futuro, hará necesario replantear los objetivos de la educación. La adaptación a la nueva situación será uno de los grandes retos de la educación del futuro. Según Juan Manuel Moreno, este aspecto llegará a ser más relevante incluso que la introducción de las nuevas tecnologías en la vida educativa. Este profesor, especialista en violencia escolar, insiste en la necesidad de prepararse para las nuevas situaciones para evitar que se agraven los conflictos. Añade Moreno que, si no existe una adecuada atención a la diversidad, se correrá el peligro de que determinados grupos que se consideren "perdedores" busquen otras alternativas educativas más sectarias o individualizadas, huyendo incluso de la escolarización.

· Política educativa. La apuesta por la educación cobrará fuerza. La política educativa estará bastante orientada hacia los problemas sociales. De ahí vienen las necesidades y ahí está la raíz de los cambios, más que en "modificaciones académicas" del sistema educativo. García Garrido destaca que la política educativa ya no podrá ser política escolar, sino una política de Estado que se ocupará de aspectos como la implicación de la comunidad y la familia en la educación, la organización educativa de la ciudad y la responsabilidad de los padres, algo a lo que ya están prestando atención países como el Reino Unido.

· Movilidad. Se ampliarán las posibilidades de estudiar en otros países, tanto en secundaria como en la universidad, y de realizar cursos de especialización y carreras. A largo plazo, los títulos se universalizarán y desaparecerá la necesidad de convalidaciones ad hoc. En Estados Unidos ya se empieza a especular con la idea de establecer fecha de caducidad en los títulos universitarios (la llamada "teoría del yogur"), que deberían ser revalidados al cabo de unos años pasando otra vez por la universidad.

Los ciudadanos entrarán y saldrán del sistema educativo varias veces a lo largo de su vida profesional. César Coll opina que uno de los grandes cambios a corto plazo será la flexibilización del sistema para adaptarse a esas salidas y entradas. A ello contribuirán las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías de estudiar carreras, másters o cursos de reciclaje o especialización desde cualquier parte del mundo.

· Padres. El papel de los padres ganará importancia en casa y en la escuela. La desaparición del "tiempo educativo" concebido como "horario escolar" y el incremento de las posibilidades de realizar trabajos desde casa hará que los padres deban asumir el papel de conductores de sus hijos. El profesor Juan Manuel Moreno recuerda que el desencuentro entre padres y profesores debe resolverse para que cada cual pueda aportar el máximo a la escuela del futuro.

jueves, 30 de noviembre de 2006

Fundamentos teóricos de la virtualidad "lo virtual"

1.1. ¿Qué es lo virtual?

La palabra virtual proviene del latín virtus, que significa fuerza, energía, impulso inicial. Las palabras vis, fuerza, y vir, varón, también están relacionadas. "Así, la virtus no es una ilusión ni una fantasía, ni siquiera una simple eventualidad, relegada a los limbos de lo posible. Más bien, es real y activa. Fundamentalmente, la virtus actúa. Es a la vez la causa inicial en virtud de la cual el efecto existe y, por ello mismo, aquello por lo cual la causa sigue estando presente virtualmente en el efecto. Lo virtual, pues, no es ni irreal ni potencial: lo virtual está en el orden de lo real".

1.2. La esencia de los mundos virtuales

La esencia de los mundo virtuales radican en el planteamiento del "sentido común", ¿Éstos entretejidos infinitos de modo espiral y ciegas que nos unen íntimamente y nos entregan, a nosotros, seres de carne y hueso, a un idealismo platónico, a una gasa de símbolos?.
Lo virtual nos obliga a renunciar al apoyo de las apariencias, de nuestras percepciones. Nos exige una atención más organizada. Lo virtual nos obliga a volver a ser cazadores, a perseguir lo real en bosques de símbolos, a no tomar la sombra por la presa.
"Es un instrumento ideal para el aprendizaje de la recuperación, un laboratorio de experimentación ontológica. Así como los jardines japoneses nos hacen experimentar cierta idea del macrocosmos a través de su organización microcósmica, los jardines de lo virtual son Jardines que "se bifurcan" en los variados espesores de nuestra idea del ser".
Miguiel Banet (2001), afirma que los espacios virtuales no son una representación de la realidad, sino, la inmersión en una realidad sintética. Un espacio que se construye al ser recorrido. La realidad virtual es desmedida. En ella las proporciones no son el orden en sí, sino un orden entre otros.
La imagen virtual admite el punto de vista, pero no como referencia estable y fiable. La imagen sintética transforma el espacio visible y destruye aparentemente el primado cultural del concepto de perspectiva del renacimiento.
Los mundos virtuales pueden hacernos experimentar espacios artificiales. Producto de la correlación que dentro de ellos existe entre los movimientos del cuerpo y las percepciones visuales y táctiles, experimentadas producen la sensación de un verdadero desplazamiento físico. Para mayor realismo en general, la escena de los entornos virtuales obedecen a las leyes del espacio euclidiano, pero nada impide correr programas y crear las mas desconcertantes paradojas espaciales.
Algunos autores, como Phillipe Quéau sostienen que los mundos virtuales no están en ninguna parte, ya que pueden ser recreados desde cualquier ordenador y transportados en la notebooks. Pero los espacios virtuales no dejan de ser abstracciones matemáticas [estructuras lógica]. Su lugar se encuentra dentro de los espacios algebraicos constituidos a la manera de Newton, como espacios continuos y homogéneos.
Las posibilidades de coordinación a distancia de acciones, las comunidades que en el ciberespacio habitan representan un insoslayable salto en los fenómenos de la comunicación, pero no dejan de ser abstracciones matemáticas donde las características cualitativas son simulaciones digitales.

1.3. Mundos virtuales aportan al espacio real. Sus características son:

En la representación para comprender mejor lo real.
Son mundos en potencia, que nadie puede prever la magnitud de su avance.
Se entremezclan entre lo real y lo virtual, lo potencial y lo actual
Se alimentan de la vida intermedia de los lenguajes simbólicos
Se alimentan de la realidad visible.
Son inteligibles, de los sensible, la concepción y la percepción.
Son sistemas que procuran darnos la ilusión más convincente posible de inmersión funcional dentro de un mundo sintético.
Representa una situación real, la televirtualidad, la teleintervenciones o de telerrobótica, también discutiblemente reunidas bajo la etiqueta de telepresencia).
Se esconde bajo la inconciencia de lo potencial humano.
Es parte del "potencial" aristotélico, aptitud para recibir una forma.
La potencia hace que encuentre vías de actualización, en virtudes necesarias para su determinación.
A partir de estas generalidades de lo virtualidad, surge la siguiente pregunta fundamental, que llevará a los científicos en educación y sociólogos, investigar, replantear y formular de la siguiente manera: ¿Es posible afirmar que el espacio virtual constituye un espacio social en el aprendizaje o transmisión cultural? ¿Será que es posible realizar una transformación social educativa por medio de entornos virtuales?

1.4. Los entornos virtuales entes socializadoras

La comunicación educativa refuerza las enormes potencialidades comunicativas que ofrecen los entornos virtuales en cuanto a la socialización. Lo paradójico es su "acentralidad" favorece la "desjerarquización" de las relaciones humanas. Su ubicuidad fomenta la distribución, intercambio y circulación de información, ideas y conocimientos. Su plasticidad permite la aprehensión sensible de modelos conceptuales aparejando un enorme salto el modo de abordar los objetos de conocimiento.
Pero, pese a aparecer como el fin del absolutismo político epistemológico y perceptual, como he dicho anteriormente estos espacios no dejan de ser abstracciones matemáticas construidas según el modelo Newtoniano. Se conciben los fenómenos de la comunicación de un modo Positivista. Al suponer que tanto el emisor como el receptor de los mensajes, haciendo gala de una ontología realista, preexisten como identidad, mas allá de su inserción dentro del diseño del acto comunicacional.

1.5. ¿Qué es el conocimiento virtual?

Surge de la virtud del hombre en el alcance de conocer la verdad y la realidad de las cosas.
Es dependiente de las leyes de las redes virtuales, y la reacción personal a partir de la virtud humana
Está estructurado de acuerdo a los parámetros de versatilidad
Facilidad de acceso, rapidez de descarga y multimediaticidad
Tiene posibilidad de manipularlo interactuar con cualquier usuario remoto.
Puede leerse un libro de la "manera guttenbergiana, hacer un resumen y exponerla con 20 o 30 compañeros de clase.
Se puede generarse un debate, sin tener un tema específico en Internet.
Se pude interactuar con individuos de cualquier parte del mundo.
No es Internet, sino el saber que existe en Internet.

EDUCACIÓN VIRTUAL

Las nuevas tecnologías de la información y de las comunicacionesposibilitan la creación de un nuevo espacio social-virtual paralas interrelaciones humanas , este nuevo entorno, se está desarrollando en el área de educación, porque posibilita nuevos procesos de aprendizaje y transmisión del conocimiento a través de las redes modernas de comunicaciones.
Este entorno cada día adquiere más importancia, porque para ser activo en el nuevo espacio social se requieren nuevos conocimientos y destrezas que habrán de ser aprendidos en los procesos educativos.
Además adaptar la escuela, la universidad y la formación al nuevo espacio social requiere crear un nuevo sistema de centros educativos, a distancia y en red, así como nuevos escenarios, instrumentos y métodos para los procesos educativos.
Por muchas razones básicas, hay que replantearse profundamente la organización de las actividades educativas, mediante un nuevo sistema educativo en el entorno virtual.
El nuevo espacio social tiene una estructura propia, a la que es preciso adaptarse.
El espacio virtual, que le llamo aulas sin paredes, cuyo mejor exponente actual es la red Internet, no es presencial, sino representacional, no es proximal, sino distal, no es sincrónico, sino multicrónico, y no se basa en recintos espaciales con interior, frontera y exterior, sino que depende de redes electrónicas cuyos nodos de interacción pueden estar diseminados por diversos países.
Este entorno de multimedias no sólo es un nuevo medio de información y comunicación, sino también un espacio para la interacción, la memorización y el entretenimiento.
Precisamente por ello es un nuevo espacio social, y no simplemente un medio de información o comunicación.
Por ello, cada vez es preciso diseñar nuevos escenarios y acciones educativas, es decir, proponer una política educativa específica para el entorno cibernético. Aunque el derecho a la educación universal sólo se ha logrado plenamente en algunos países, motivo por el cual hay que seguir desarrollando acciones de alfabetización y educación en el entorno real. Este exige diseñar nuevas acciones educativas.
Debemos proponernos capacitar a las personas para que puedan actuar competentemente en los diversos escenarios de este entorno. Por ello, además de aplicar las nuevas tecnologías a la educación, hay que diseñar ante todo nuevos escenarios educativos donde los estudiantes puedan aprender a moverse e intervenir en el nuevo espacio telemático.
El acceso universal a esos escenarios y la capacitación para utilizar competentemente las nuevas tecnologías se convierten en dos nuevas exigencias emanadas del derecho a que cualquier ser humano reciba una educación adecuada al mundo en el que vive.